¿Os habéis parado a pensar en la cantidad de dinero que se gastan los gobiernos en apoyar a las empresas? Y, ¿para qué? Un amigo que ha trabajado en banca a empresas hace años que me hizo un comentario de esos que se te quedan presente: ” las ayudas a las empresas, lo que están pagando en el fondo, son los beneficios esperados de aquellas que las solicitan y reciben”
Es evidente que es una generalización, pero me sirve para polemizar un poco, que es de lo que se trata, ¿no?
Resulta un poco chocante que en una crisis de liquidez originada porque los bancos se han metido en un problema tremendo (lo de las hipotecas basura y todo eso… aquí en España también), que no prestan dinero a nadie porque no se fían ni de ellos mismos, que se les conceden descomunales avales públicos para respaldar sus deudas, que el Estado se ve obligado a aumentar el mínimo de garantía de depósitos,… Y que a la vez, en el primer trimestre de este 2009, entre el Santander y el BBVA, obtienen unos beneficios superiores a 4.000 millones de euros. Curiosamente una cantidad sólo inferior entre un 4 y un 15% menos que el año pasado en donde había vacas gordas, respectivamente.
No soy especialista en Financiera y estoy absolútamente seguro que alguno tendréis una respuesta coherente para explicar todo esto. Pero creedme que a mi, por muy economista que sea, me rechinan los dientes.
Y me rechinan los dientes porque las empresas que producen bienes y servicios están teniendo problemas ocasionados por la confianza (la falta de ella) y, por consiguiente, la escasez de liquidez. En un sistema en el que la confianza era la moneda de pago -tu me haces un trabajo hoy y yo te pago a 180 días-, cuando ésta falta, falta el dinero. Probablemente habría que pegarle un tiro al legislador que no penaliza los pagos diferidos por encima de 30 días, pero eso es otra historia.
Por eso, que las empresas tengan problemas de dinero y las entidades financieras, que son las que atesoran el dinero de todos, obtienen beneficios aun cuando sus clientes están pasando las de Caín, me rechina.
Repito, explicaciones a esos beneficios las tiene que haber y supongo (estoy seguro) de que en el fondo eso va a fortalecer al sistema en el medio plazo, pero como diría el sargento Arensivia cuando la tropa perdía el decoro: “Se me moderen, coño”.